Introducción

Con la llegada del buen tiempo, los paseos por el campo, los parques con hierba alta y los espacios naturales se convierten en una tentación para cualquier dueño de perro. Pero la primavera y el verano también traen consigo uno de los parásitos externos más frecuentes y peligrosos: la garrapata.

En España, la temporada de garrapatas se extiende de marzo a octubre, con dos picos de máxima actividad: uno en primavera (abril-junio) y otro en otoño (septiembre-octubre). Si tienes un perro que sale al exterior, es prácticamente inevitable que en algún momento te enfrentes a una.

La buena noticia es que saber actuar correctamente puede marcar la diferencia entre un susto sin consecuencias y una enfermedad seria. En esta guía te explicamos todo lo que necesitas saber.


¿Qué son las garrapatas y por qué son peligrosas?

Las garrapatas son arácnidos parásitos que se alimentan de sangre. En España existen varias especies, pero las más frecuentes en perros son Rhipicephalus sanguineus (garrapata marrón del perro), Ixodes ricinus (especialmente en el norte húmedo) y Hyalomma marginatum (más habitual en el sur y zonas mediterráneas).

Su peligro no está solo en la picadura en sí, sino en las enfermedades que pueden transmitir mientras se alimentan:

  • Ehrlichiosis canina: afecta a los glóbulos blancos, puede ser grave si no se trata
  • Babesiosis: destruye los glóbulos rojos, potencialmente mortal
  • Anaplasmosis: similar a la ehrlichiosis, con fiebre y letargia
  • Enfermedad de Lyme: más frecuente en el norte; puede provocar cojera y problemas renales a largo plazo
  • Fiebre Hemorrágica Crimea-Congo (FHCC): transmitida por Hyalomma, también es peligrosa para las personas

El riesgo de transmisión aumenta a partir de las 24-48 horas de que la garrapata esté adherida. Por eso es fundamental revisarla al volver de cada paseo.


6 señales de que tu perro puede tener una garrapata

No siempre es fácil detectar una garrapata a simple vista, especialmente en perros de pelo largo o muy espeso. Estas son las señales más habituales:

  1. Rascado excesivo en una zona concreta sin causa aparente
  2. Bulto duro al tactar la piel — la garrapata hinchada puede parecerse a un pequeño quiste
  3. Pérdida de pelo localizada en la zona de la picadura
  4. Fiebre que aparece días después de haber paseado por zonas de riesgo
  5. Letargia y falta de apetito — señales generales de que algo no va bien
  6. Cojera o debilidad repentina en las patas, que puede indicar enfermedad transmitida

Cómo quitar una garrapata correctamente en 3 pasos

Lo que necesitas: unas pinzas específicas para garrapatas (disponibles en cualquier clínica veterinaria o tienda de animales) y un antiséptico como clorhexidina o alcohol.

Paso 1 — Agarra cerca de la piel. Coloca las pinzas lo más cerca posible de la piel del perro, justo donde la garrapata está adherida. Nunca agarres por el cuerpo del parásito.

Paso 2 — Tira hacia arriba, sin girar. Extrae la garrapata con un movimiento firme y recto, hacia arriba. No gires ni hagas movimientos bruscos: podrías romperla y dejar la cabeza dentro, lo que aumenta el riesgo de infección.

Paso 3 — Desinfecta la zona. Aplica antiséptico en la zona de la picadura y lávate las manos. Guarda la garrapata en un frasco con alcohol por si tu veterinario necesita identificarla.

Lo que NUNCA debes hacer:

  • Usar calor (mechero, cerilla) — puede hacer que la garrapata regurgite y aumente el riesgo de transmisión
  • Aplicar vaselina, aceite o esmalte de uñas — mismo problema
  • Intentar girar la garrapata con los dedos

Cuándo ir al veterinario

Quitar correctamente la garrapata no siempre es suficiente. Consulta con tu veterinario si en los días siguientes observas:

  • Fiebre (temperatura superior a 39,5°C en perros)
  • La zona de la picadura está muy inflamada, enrojecida o supura
  • Tu perro está especialmente decaído, no quiere comer o tiene vómitos
  • Cojera o dificultad para moverse
  • No has podido extraer la garrapata completa (la cabeza se ha quedado dentro)

Algunas enfermedades transmitidas por garrapatas pueden tardar días o incluso semanas en manifestarse, así que mantén un ojo en tu perro las 3-4 semanas siguientes a la picadura.


Prevención: la mejor estrategia

La forma más eficaz de proteger a tu perro es mantener una desparasitación externa regular y efectiva. Existen varios formatos, cada uno con sus ventajas según el estilo de vida del perro:

  • Pipetas antiparasitarias: aplicación mensual en la nuca, fáciles de usar y ampliamente disponibles. Buena opción de entrada.
  • Collares antiparasitarios: protección de larga duración (3–8 meses), prácticos para perros muy activos o que se bañan con frecuencia.
  • Comprimidos orales de acción mensual (isoxazolinas): pastillas que actúan desde el interior, eliminando la garrapata poco después de que pique. No se ven afectadas por el baño ni el agua. Duración de un mes.
  • Comprimidos orales de acción trimestral (isoxazolinas): mismo mecanismo que los mensuales pero con una sola dosis cada 3 meses. Buena opción para perros con mucha exposición en zonas de riesgo.
  • Inyección antiparasitaria de larga duración: administrada por el veterinario una vez al año, protege contra garrapatas y pulgas durante 12 meses. Ideal para propietarios que prefieren no recordar tratamientos periódicos.
  • Sprays: complemento útil para situaciones puntuales o zonas concretas del cuerpo.

Consulta con tu veterinario qué formato es el más adecuado para tu perro según su tamaño, edad, estilo de vida y zona geográfica. No todos los productos son igual de eficaces contra todas las especies de garrapatas presentes en España.

Además de la desparasitación:

  • Revisa a tu perro después de cada paseo por zonas de riesgo — presta especial atención a las orejas, axilas, ingles, entre los dedos y alrededor del hocico
  • Mantén el jardín o zonas de descanso bien segadas — las garrapatas prefieren la hierba alta y húmeda
  • Consulta con tu veterinario qué producto es el más adecuado para tu perro según su tamaño, estilo de vida y zona geográfica

Conclusión

Las garrapatas son un riesgo real durante los meses de primavera y verano, pero con prevención adecuada y una revisión rutinaria tras los paseos, se pueden evitar la mayoría de los problemas.

Si nunca has usado un antiparasitario externo con tu perro o el tratamiento que usas tiene más de un año, habla con tu veterinario. El producto adecuado puede marcar una gran diferencia.

¿Tu perro ya tiene protección antiparasitaria este verano?


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Javier Roldán, veterinario colegiado

Javier Roldán

Veterinario colegiado en Bizkaia · Nº Bi631
Socio fundador del Hospital Veterinario Tucán (Santurtzi), desde 1998

Más de 30 años de consulta clínica en pequeños animales. En plandesaludveterinario.com comparto lo que veo cada semana en consulta: guías prácticas basadas en evidencia, sin tecnicismos ni alarmas innecesarias.

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