La displasia de cadera es una malformación articular hereditaria que afecta a perros de razas medianas y grandes. Es una de las causas más frecuentes de cojera y dolor crónico en perros jóvenes y adultos, y puede afectar gravemente a su calidad de vida si no se detecta y maneja a tiempo. Entender qué es, cómo se diagnostica y qué opciones existen permite tomar las mejores decisiones para tu perro.

¿Qué es la displasia de cadera?

La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur (una esfera) y el acetábulo (la cavidad de la pelvis donde encaja). En la displasia, esta articulación no se desarrolla correctamente: la cabeza femoral encaja de forma laxa e irregular en el acetábulo, lo que genera inestabilidad, fricción y con el tiempo, artrosis progresiva.

La displasia es de origen genético y multifactorial: la herencia es el factor principal, pero el peso, la alimentación y el ejercicio durante el crecimiento también influyen en la gravedad con que se expresa.

Razas más afectadas

Prácticamente cualquier raza grande puede verse afectada, pero las más predispuestas son el Pastor Alemán, el Golden Retriever, el Labrador Retriever, el Rottweiler, el Mastín, el Dogo de Burdeos, el San Bernardo y el Boyero de Berna. También puede aparecer en razas medianas como el Cocker Spaniel o el Springer Spaniel.

Síntomas

Los síntomas varían según la edad y la gravedad:

En cachorros y perros jóvenes (5-12 meses)

  • Cojera de uno o ambos miembros posteriores, especialmente al levantarse
  • Dificultad para subir escaleras o saltar
  • Marcha de «conejo» (mueven los dos miembros posteriores juntos al trotar)
  • Intolerancia al ejercicio

En perros adultos y mayores (artrosis secundaria)

  • Rigidez matutina que mejora con el movimiento
  • Atrofia muscular en la zona de los cuartos traseros
  • Cojera crónica que empeora con el ejercicio intenso o el frío
  • Dolor a la manipulación de la cadera

Diagnóstico

El diagnóstico definitivo se realiza con radiografía de la pelvis en posición estándar, bajo sedación o anestesia. Las proyecciones más utilizadas son la ventrodorsal con las caderas extendidas y, en cachorros, el método PennHIP que evalúa la laxitud articular de forma más precisa.

El veterinario también realizará una exploración física que incluye la maniobra de Ortolani (para detectar laxitud articular en cachorros) y evaluación de la masa muscular, el rango de movimiento y el dolor a la extensión de la cadera.

Opciones de tratamiento

Tratamiento conservador (médico)

En casos leves o cuando el perro no es candidato a cirugía, el manejo conservador incluye:

  • Control del peso: fundamental. Cada kilo de más aumenta enormemente la carga sobre las articulaciones.
  • Ejercicio controlado: natación y paseos regulares de intensidad moderada. Evitar ejercicio explosivo (saltos, carreras cortas).
  • Analgesia y antiinflamatorios: AINEs veterinarios para el manejo del dolor. No usar ibuprofeno ni aspirina humana, son tóxicos para los perros.
  • Fisioterapia y rehabilitación: hidroterapia, masajes, electroestimulación y ejercicios de fortalecimiento muscular mejoran la función articular.
  • Suplementos: condroitín, glucosamina y ácidos grasos omega-3 tienen evidencia de beneficio moderado en el manejo de la artrosis asociada.

Tratamiento quirúrgico

En casos graves o en cachorros con displasia severa, la cirugía ofrece los mejores resultados a largo plazo:

  • Triple osteotomía pélvica (TOP) / DPO: en cachorros menores de 10-12 meses sin artrosis. Reorienta el acetábulo para mejorar el encaje articular.
  • Exéresis de la cabeza femoral (FHO): elimina la cabeza del fémur, aliviando el dolor al eliminar la fricción. Buena opción en perros pequeños y medianos.
  • Prótesis total de cadera (THA): la opción que más se aproxima a la articulación normal. Indicada en perros grandes con artrosis avanzada. Alta tasa de éxito en manos expertas.

Preguntas frecuentes

¿Se puede prevenir la displasia de cadera?

No completamente, pero sí se puede reducir el riesgo. En razas predispuestas: compra en criaderos que certifiquen caderas (certificado OFA o AVEPA), controla el peso del cachorro durante el crecimiento, evita el ejercicio de alto impacto en los primeros 12-18 meses y usa pienso específico para razas grandes que regule el ritmo de crecimiento.

¿A qué edad se nota la displasia?

Los primeros signos pueden aparecer desde los 5-6 meses. En algunos perros la displasia permanece silente durante años y solo se manifiesta como artrosis dolorosa a partir de los 4-6 años. Por eso en razas de riesgo se recomienda hacer radiografías de cribado a los 12-18 meses aunque el perro no tenga síntomas. 🐾


La displasia de cadera suele derivar en artrosis secundaria con la edad. Nuestra Guía del Perro con Artrosis cubre el manejo del dolor y la movilidad a largo plazo.

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Javier Roldán, veterinario colegiado

Javier Roldán

Veterinario colegiado en Bizkaia · Nº Bi631
Socio fundador del Hospital Veterinario Tucán (Santurtzi), desde 1998

Más de 30 años de consulta clínica en pequeños animales. En plandesaludveterinario.com comparto lo que veo cada semana en consulta: guías prácticas basadas en evidencia, sin tecnicismos ni alarmas innecesarias.

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