Cuando pensamos en desparasitar a nuestro perro, lo primero que viene a la mente son las pulgas y las garrapatas. Pero existe otro grupo de parásitos igual de importante y mucho menos visible: los parásitos internos. Viven en el interior del organismo, no producen síntomas evidentes en muchos casos y, sin embargo, son extremadamente frecuentes. Algunos además pueden transmitirse a las personas.
Tipos de parásitos internos más frecuentes en perros en España
Toxocara canis (lombriz redonda)
Es el nematodo intestinal más prevalente en perros, especialmente en cachorros. Los cachorros se infectan con frecuencia ya en el útero materno o a través de la leche. En infestaciones graves puede causar diarrea, vómitos, abdomen distendido y retraso en el crecimiento. Es zoonótico: los huevos eliminados en las heces son infecciosos para las personas, con especial riesgo para niños que juegan en zonas contaminadas (parques, jardines).
Ancylostoma caninum (anquilostoma)
Nematodo que se adhiere a la mucosa intestinal y se alimenta de sangre. En infestaciones importantes puede causar anemia, especialmente grave en cachorros. La infección ocurre por ingestión de larvas o por penetración cutánea. Es más prevalente en zonas cálidas y húmedas de España.
Giardia intestinalis
Protozoo que coloniza el intestino delgado y causa diarrea intermitente, a menudo blanda o acuosa, con moco y olor intenso. Muchos perros son portadores sin síntomas. Se contagia por ingestión de quistes presentes en agua o superficies contaminadas. Es zoonótico. Puedes leer más en nuestro artículo sobre Giardia en perros y gatos.
Taenia spp. (tenia)
Céstodo (lombriz plana) que el perro adquiere al ingerir presas intermediarias infectadas: roedores, conejos o, en el caso del Dipylidium caninum, pulgas. Los segmentos de la tenia pueden verse en las heces o en la zona perianal como pequeños granos de arroz. No suele causar síntomas graves en adultos sanos, pero indica que la cadena de contagio está activa.
Echinococcus granulosus (hidatidosis)
Céstodo de pequeño tamaño que vive en el intestino del perro sin causar síntomas en el animal. Sin embargo, es una zoonosis grave: los huevos eliminados en las heces pueden infectar a personas y desarrollar quistes hidatídicos en hígado y pulmón. Es especialmente prevalente en zonas rurales con contacto entre perros y ganado ovino. El control estricto de la desparasitación en perros de zonas de riesgo es fundamental.
Síntomas de parásitos internos en el perro
El problema principal de los parásitos internos es que muchos perros los tienen sin mostrar síntomas claros. Cuando aparecen, los signos más frecuentes son:
- Diarrea intermitente o crónica, con o sin moco o sangre
- Vómitos ocasionales
- Pérdida de peso o fallo en el aumento de peso (especialmente en cachorros)
- Abdomen distendido o “barriga de perro con lombrices” (característica en cachorros)
- Pelaje apagado, sin brillo
- Presencia de segmentos en heces o zona perianal (tenias)
- Anemia: mucosas pálidas, debilidad, cansancio (ancylostoma en infestaciones graves)
Un perro adulto bien nutrido puede albergar parásitos intestinales sin ningún signo externo. Por eso la desparasitación preventiva regular es imprescindible, incluso en perros aparentemente sanos.
Riesgo zoonótico: cuáles pueden contagiarse a personas
Varios parásitos internos del perro son transmisibles a personas, especialmente a niños pequeños:
- Toxocara canis: larva migrans visceral y ocular en personas. Riesgo real en parques y jardines donde defecan perros no desparasitados.
- Giardia intestinalis: puede transmitirse por contacto directo o agua contaminada.
- Echinococcus granulosus: zoonosis potencialmente grave (quiste hidatídico). Especialmente importante en entornos rurales.
Mantener la desparasitación interna al día no es solo una cuestión de salud animal: protege también a las personas que conviven con el perro.
Diagnóstico: el análisis coprológico
El método de diagnóstico específico es el análisis coprológico (examen de heces en laboratorio), que detecta huevos o quistes de parásitos. Es especialmente útil en perros con síntomas digestivos persistentes, en zonas de alto riesgo o cuando se quiere confirmar si un perro portador ha sido desparasitado correctamente.
Sin embargo, el análisis coprológico tiene limitaciones: no detecta todos los parásitos en todas las fases y puede dar negativo en infestaciones leves. Por eso la desparasitación preventiva rutinaria sigue siendo necesaria aunque el coprológico sea negativo.
Productos para la desparasitación interna del perro
Los antiparasitarios internos actúan sobre distintos tipos de parásitos. Los más utilizados son:
- Milbemicina oxima: actúa frente a nematodos (Toxocara, Ancylostoma) y también frente al gusano del corazón (Dirofilaria). Presente en muchos productos de amplio espectro.
- Praziquantel: activo frente a céstodos (Taenia, Echinococcus, Dipylidium). Habitualmente se combina con milbemicina en un solo comprimido.
- Fenbendazol: amplio espectro (nematodos, Giardia, algunos céstodos). Disponible en suspensión oral, útil en cachorros.
- Combinaciones: la mayoría de antiparasitarios internos modernos combinan dos o más principios activos para cubrir nematodos y céstodos en un solo comprimido.
Importante: no existe un producto único que cubra todos los parásitos internos y externos a la vez. Los comprimidos antiparasitarios internos no eliminan pulgas ni garrapatas.
Frecuencia de tratamiento recomendada
- Cachorros: cada 2 semanas desde las 2-3 semanas de vida hasta los 3 meses; luego mensual hasta los 6 meses.
- Adultos: cada 3 meses como mínimo. En perros de caza, con acceso al campo o contacto con ganado: cada 4-6 semanas.
- Senior: cada 3 meses, igual que adultos. Mayor vigilancia ante síntomas digestivos por posible inmunosupresión.
- Hembras reproductoras: desparasitar antes del parto y durante la lactancia para reducir la transmisión a los cachorros.
¿Cuándo ir al veterinario?
- Tu perro tiene diarrea persistente o intermitente que no mejora con la dieta
- Observas signos de anemia (mucosas pálidas, debilidad) especialmente en cachorros
- Hay personas inmunodeprimidas o niños pequeños en casa y quieres un protocolo de desparasitación más estricto
- Tu perro tiene acceso habitual al campo, caza o contacto con ganado (riesgo de Echinococcus)
- Quieres confirmar con un coprológico si la desparasitación ha sido efectiva
Lo más importante
- Los parásitos internos son muy frecuentes y a menudo no dan síntomas visibles.
- Algunos son zoonóticos: proteger a tu perro también protege a tu familia.
- La frecuencia mínima recomendada en adultos es cada 3 meses.
- El antiparasitario interno no elimina pulgas ni garrapatas: son tratamientos independientes.
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