Si acabas de salir de la consulta con una analítica en la mano y la palabra «IRIS» seguida de un número, esto es para ti. No es un diagnóstico nuevo ni una enfermedad distinta: es la forma que tenemos los veterinarios de ordenar la enfermedad renal crónica en fases, para saber qué toca hacer en cada una.
Entenderlo cambia bastante las cosas. Un gato en estadio 2 puede vivir años con controles y un cambio de dieta. Uno en estadio 4 necesita otro tipo de conversación. Y el mismo número significa lo mismo en Madrid, en Ciudad de México o en Santiago: para eso existe la clasificación.
Qué es la clasificación IRIS
IRIS son las siglas de International Renal Interest Society, un grupo internacional de especialistas que propuso un sistema común para clasificar la enfermedad renal crónica. Antes, cada clínica hablaba de «fallo renal leve» o «avanzado» con criterios propios; hoy hay cuatro estadios definidos por cifras, revisados por última vez en 2026.
Tres cosas importantes antes de mirar la tabla:
El estadio se establece con el gato estable, en ayunas y bien hidratado, no en plena crisis. Una creatinina alta en un gato con vómitos y deshidratación puede bajar sola con fluidoterapia: eso no es enfermedad renal crónica, es un riñón sufriendo por otra causa.
Hacen falta al menos dos analíticas separadas en el tiempo. Un solo valor no clasifica a nadie.
El estadio no lo es todo. Dos gatos en el mismo estadio pueden tener pronósticos muy distintos según su proteinuria y su presión arterial. Por eso los subestadios importan tanto como el número.
Los cuatro estadios
La clasificación se basa en la creatinina en sangre y en la SDMA, un marcador que se altera antes que la creatinina y que depende menos de la masa muscular del gato.
| Estadio | Creatinina (mg/dL) | Creatinina (µmol/L) | SDMA (µg/dL) |
|---|---|---|---|
| 1 | menor de 1,6 | menor de 140 | menor de 18 |
| 2 | 1,6 – 2,8 | 140 – 250 | 18 – 25 |
| 3 | 2,9 – 5,0 | 251 – 440 | 26 – 38 |
| 4 | mayor de 5,0 | mayor de 440 | mayor de 38 |
Una precisión sobre la SDMA que genera muchas dudas: el estadio 1 llega hasta 18, pero una SDMA que se mantiene por encima de 14 ya permite diagnosticar una enfermedad renal en fase temprana. Por debajo de 14 es normal; entre 14 y 18 con la creatinina normal hablamos de un estadio 1; a partir de 18 la cosa cambia, y ahora verás por qué.
Cuando la creatinina y la SDMA no coinciden
Puede ocurrir que la creatinina esté normal y la SDMA alta, o al revés. Las guías dicen exactamente qué hacer, y la regla es sencilla: manda el valor peor.
| Si en tu gato… | Se clasifica y se trata como |
|---|---|
| SDMA mantenida por encima de 18 y creatinina menor de 1,6 | Estadio 2 |
| SDMA mantenida por encima de 25 y creatinina entre 1,6 y 2,8 | Estadio 3 |
| SDMA mantenida por encima de 38 y creatinina entre 2,9 y 5,0 | Estadio 4 |
Traducido: si tu veterinario clasifica a tu gato en un estadio que no cuadra con la creatinina que ves en el informe, probablemente esté mirando la SDMA. No es un error del laboratorio ni una exageración. La SDMA se altera antes y no depende tanto de la masa muscular, y eso importa mucho aquí: un gato renal que ha adelgazado tiene menos músculo, y su creatinina puede parecer mejor de lo que está su riñón.
Si tu gato es birmano, esto te interesa
Las guías recogen que los birmanos sanos tienen la creatinina y la SDMA más altas que el resto de gatos, hasta el punto de que uno de cada cinco se sale de los rangos de referencia del laboratorio estando perfectamente sano.
Si tienes un birmano y una analítica «un poco alta», díselo a tu veterinario antes de dar nada por hecho. No significa que no pueda tener enfermedad renal: significa que su punto de partida es otro y hay que valorarlo con más contexto.
Los subestadios: donde se juega el pronóstico
El estadio dice cuánta función renal queda. Los subestadios dicen a qué velocidad se está perdiendo, y eso es lo que de verdad marca el pronóstico.
Proteinuria: cuánta proteína se escapa
Se mide con el cociente proteína/creatinina en orina, el UP/C. Un riñón sano retiene las proteínas; uno dañado las deja pasar. Y esa fuga no es solo un síntoma: acelera el propio daño renal.
| Categoría | UP/C en gatos |
|---|---|
| No proteinúrico | menor de 0,2 |
| Limítrofe | 0,2 – 0,4 |
| Proteinúrico | mayor de 0,4 |
Las guías piden al menos dos muestras de orina separadas por dos semanas antes de clasificar, y reevaluar en dos meses a los gatos que se quedan en la franja limítrofe. Si tu veterinario te pide repetir un análisis que «salió un poco alto», no está siendo excesivo: está haciendo justo lo que marcan las guías.
Y hay un detalle que diferencia al gato del perro: en el perro, esa franja limítrofe solo se vigila. En el gato, las guías contemplan que el veterinario ofrezca tratamiento, porque se ha visto relación con la progresión de la enfermedad. Un ejemplo más de que el gato no es un perro pequeño.
Presión arterial: el daño que no se ve
La hipertensión es el otro acelerador, y es traicionera porque no da síntomas hasta que ya ha hecho daño. En el gato ese daño va a cuatro sitios: riñón, ojos, corazón y cerebro. Un gato renal hipertenso puede perder la vista de un día para otro por un desprendimiento de retina.


| Categoría | Presión sistólica | Riesgo de daño en órganos |
|---|---|---|
| Normotenso | menos de 140 mmHg | Mínimo |
| Prehipertenso | 140 – 159 mmHg | Bajo |
| Hipertenso | 160 – 179 mmHg | Moderado |
| Severamente hipertenso | 180 mmHg o más | Alto |
Aquí el protocolo explica por qué la toma de presión lleva su tiempo: hay que dejar que el gato se aclimate, tomar varias medidas y basar la clasificación en varias visitas distintas o, como mínimo, en tomas separadas dos horas dentro de la misma visita. Un gato asustado tiene la presión alta, y eso puede desplazarlo una categoría entera.
El objetivo del tratamiento es bajar de 160 mmHg y hacerlo poco a poco: una bajada brusca es tan mala como la propia hipertensión. Si ya hay daño visible en los órganos, no se espera a confirmar nada.
Qué se hace en cada estadio
Estadios 1 y 2. Es la fase donde más se puede ganar, y buena parte del trabajo consiste en quitar cosas: retirar cualquier fármaco que pueda dañar el riñón, descartar problemas tratables que estén detrás (una infección de riñón o una obstrucción del uréter, por ejemplo) y asegurar que el gato tiene agua siempre disponible. A esto se suma la dieta renal y los controles periódicos. Muchos gatos pasan años aquí sin que nadie diría que están enfermos.
Estadio 3. Aparecen la falta de apetito, el pelo descuidado, la pérdida de peso. El trabajo es de control: fósforo, potasio, anemia, náuseas. Los controles se acercan a cada tres meses.
Estadio 4. El objetivo es la calidad de vida. Hay gatos que se mantienen razonablemente bien con fluidoterapia en casa y ajustes de medicación, y hay conversaciones que toca tener. Que tu veterinario las plantee no significa rendirse: significa no dejar que el gato pase por lo que no debe.
Qué tipos de medicación se usan
Sin entrar en marcas ni en dosis, que las decide siempre el veterinario que ve al gato, estas son las familias que probablemente oigas nombrar:
- Inhibidores del sistema renina-angiotensina (los llamados IECA y los ARA-II o antagonistas del receptor de angiotensina). Son la base del tratamiento de la proteinuria, y también se usan contra la hipertensión.
- Bloqueantes de los canales de calcio, el escalón habitual para bajar la presión arterial en el gato.
- Quelantes del fósforo, cuando la dieta renal no basta para controlarlo.
- Antieméticos y estimulantes del apetito, para las náuseas y la inapetencia de los estadios avanzados.
- Suplementos de potasio, si la analítica muestra que está bajo.
Una advertencia que sí conviene conocer: estos fármacos no se empiezan en un gato deshidratado o inestable. Primero se corrige la hidratación. Si tu gato ha estado ingresado y sale con medicación nueva, ese orden ya se ha tenido en cuenta.
El estadio no es una condena: se revisa
Este ejemplo está en las propias guías y explica mejor que ningún párrafo cómo funciona esto. Un gato estable, antes de tratar:
- Creatinina 2,3 mg/dL · SDMA 22 · UP/C 0,32 · presión 200 mmHg
- Clasificación: estadio 2, limítrofe proteinúrico, severamente hipertenso
El mismo gato, después del tratamiento antihipertensivo:
- Creatinina 2,5 mg/dL · SDMA 24 · UP/C 0,12 · presión 155 mmHg
- Clasificación: estadio 2, no proteinúrico, prehipertenso (en tratamiento)
Mismo gato, mismo estadio, y sin embargo su situación ha cambiado por completo: ya no pierde proteína y su presión está controlada. Eso es exactamente lo que se puede ganar, y por eso insisto en preguntar por los dos subestadios y no solo por el número.
Lo que puedes hacer tú en casa
Lo más útil que aporta un tutor no es el tratamiento, es la observación:
- Pesar al gato en la misma báscula, una vez al mes. La pérdida de peso es el indicador más precoz y el que más se pasa por alto.
- Contar cuánta agua bebe y cuántas veces orina, aunque sea en un cuaderno.
- Fotografiar el arenero si algo cambia: cantidad, color, olor.
- Apuntar qué come y cuánto, no solo si come.
Ese registro vale más en una consulta de control que cualquier descripción de memoria.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que mi gato está en estadio 2?
Que su creatinina está entre 1,6 y 2,8 mg/dL, o su SDMA entre 18 y 25, de forma mantenida y con el gato estable. Es una azotemia leve: muchos gatos en estadio 2 no muestran ningún signo evidente. Es la fase en la que el tratamiento más puede hacer por él.
¿Se puede volver a un estadio anterior?
El daño renal crónico no se revierte, así que el estadio no suele bajar. Lo que sí cambia —y mucho— son los subestadios: un gato proteinúrico puede pasar a no proteinúrico con tratamiento, y uno hipertenso puede quedar controlado. Eso mejora su pronóstico aunque el número del estadio siga igual.
¿Cada cuánto hay que repetir la analítica?
Depende del estadio y de si hay tratamiento en marcha. En fases iniciales y estables se suele espaciar más; en estadios avanzados o tras cambiar la medicación, los controles se acercan y suelen hacerse cada tres meses una vez estabilizado. Tu veterinario ajustará el calendario a tu gato.
Mi gato come bien y está normal, ¿de verdad tiene una enfermedad renal?
Sí, y es lo habitual en los primeros estadios. Los signos aparecen cuando ya se ha perdido buena parte de la función renal. Que tu gato esté aparentemente bien es justamente la buena noticia: se ha detectado a tiempo.
Convivir con un gato renal es sobre todo cuestión de rutina: controles, dieta, agua y observación. En El Manual del Gato tienes el capítulo de enfermedad renal con las tablas de seguimiento, y en La Guía del Gato Adulto y Senior, el calendario de revisiones a partir de los siete años, que es cuando conviene empezar a buscarla.
Cuándo ir al veterinario
Ve hoy si tu gato lleva más de 24 horas sin comer, vomita repetidamente, está encogido o escondido, respira raro o ha dejado de orinar.
Pide cita esta semana si bebe más de lo habitual, ha perdido peso sin explicación, tiene el pelo apelmazado o el aliento con olor extraño.
Y si tu gato tiene más de siete años, pide una analítica anual aunque esté perfecto. La enfermedad renal crónica no da la cara hasta que se ha perdido buena parte de la función renal, y esa analítica es lo único que la detecta a tiempo.
Fuentes: International Renal Interest Society, guías de estadificación de la enfermedad renal crónica y recomendaciones de tratamiento para el gato (revisión de 2026).
7 señales de estrés en tu gato
Lo que tu veterinario quiere que sepas reconocer a tiempo. PDF imprimible 13 páginas.
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